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03/02/2022 David Almond hoy debería estar vivo

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El informe de la Oficina del Defensor del Niño (OCA, Office of the Child Advocate) del estado sobre la muerte de David Almond, de 14 años, es muy duro para cualquiera, pero sobre todo para quienes nos esforzamos cada día para garantizar la seguridad y el progreso de los jóvenes de crianza.

El documento de 107 páginas describe la depravación enfermiza del padre de David y su novia, que fueron acusados de asesinato y negligencia. Pero mucho más inquietante y abrumadora es la enumeración clínica de un fracaso tras otro de los empleados del Departamento de Niños y Familias de Massachusetts, del Tribunal de Menores de Massachusetts y del sistema escolar de Fall River. El conjunto de estos errores creó las condiciones que llevaron a la muerte de David.

David hoy debería estar vivo, jugando a Mario, a Sonic el Erizo y a las Tortugas Ninja con sus hermanos trillizos Michael y Noah. Debería estar entreteniendo a su hermano menor Aiden, recitándole de memoria los episodios de Bob Esponja Pantalones Cuadrados. Debería estar en la escuela, donde su presencia era tan destacada que sus profesores y compañeros lo apodaban «el alcalde».

Pero David se ha ido, y su memoria quedará unida para siempre a la renuncia catastrófica a los deberes y responsabilidades por parte de quienes debían mantenerlo a salvo, a él y a los otros 30.000 jóvenes en cuidado de crianza en Massachusetts.

Los que trabajamos en bienestar infantil entendemos lo difícil que es este trabajo. Muchos de nosotros hemos tomado decisiones que alteraron la vida de un niño basándonos en información incompleta o carente de matices, o ambas cosas. Sabemos mejor que nadie que la acumulación de errores que condujo a la muerte de David es extremadamente infrecuente. Pero la realidad es que estos fracasos del sistema condujeron a la muerte de David.

Por eso, el llamamiento de HopeWell a una reforma que garantice que nunca vuelva a ocurrir algo así no termina con las recomendaciones indispensables expuestas en el informe del Defensor del Niño. HopeWell se ha unido a organizaciones de defensa de la infancia de todo Massachusetts para pedir a los legisladores del estado la creación de una oficina de revisión del cuidado de crianza totalmente independiente de la Oficina Ejecutiva de Salud y Servicios Humanos del estado, a la que pertenece el Departamento de Niños y Familias.

Todos los estados que reciben fondos federales para dar servicios de bienestar infantil están obligados a tener una oficina de revisión del cuidado de crianza, y muchas de estas oficinas son independientes de los sistemas que se encargan de revisar. Sin embargo, la oficina de revisión del cuidado de crianza de Massachusetts es parte del DCF. Esto impide una supervisión verdadera, transparente y que atribuya responsabilidades.

Tenemos la obligación moral de garantizar que cada niño que entra en el sistema de bienestar infantil salga de él mejor que cuando entró. La única manera de asegurarlo es contar con una supervisión consistente, precisa, objetiva e independiente que reciba los datos a tiempo para impulsar la innovación y la mejora constantes de nuestros sistemas de bienestar infantil.

Para saber más sobre este tema y cómo ayudar, visite Friends of Children, que está organizando la coalición estatal de organizaciones de defensa infantil y otras para presionar por la aprobación de «una ley que establezca la oficina de revisión del cuidado de crianza de Massachusetts».

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