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03/02/2022 Fondos de ARPA para ayudar en la transición a adultos jóvenes que terminan el cuidado de crianza

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La pandemia de COVID-19 nos ha impactado a todos, y algunos de nosotros, como los adultos jóvenes que terminan el cuidado de crianza, ya vivíamos en condiciones increíblemente difíciles. 

Se espera que, a los 18 años, con escasos apoyos y recursos familiares y, a menudo, con poca preparación, estos jóvenes consigan una vivienda, un trabajo y vivan de forma independiente. Los adolescentes que superan la edad para estar en cuidado de crianza suelen pasar por situaciones de falta de vivienda, desempleo y pobreza. Según un cálculo aproximado del National Foster Youth Institute, la cuarta parte de los jóvenes que estuvieron en cuidado de crianza sufrirán falta de vivienda dentro de los cuatro años siguientes a su salida del sistema de bienestar infantil y serán arrestados dentro de los dos años siguientes. Alrededor de la mitad de los jóvenes emancipados del cuidado de crianza tienen enfermedades crónicas como asma, estrés postraumático, desnutrición y problemas dentales, y la tercera parte no tiene seguro de salud. Menos del 5 % obtendrá una licenciatura. 

Al principio de la pandemia, una encuesta a 172 jóvenes  de 18 a 24 años que estuvieron en cuidado de crianza, realizada por la organización sin ánimo de lucro Foster Club, reveló que más de la cuarta parte sufría inseguridad alimentaria. Cerca del 40 % de los encuestados se había visto obligado a mudarse o temía tener que hacerlo. El 27 % fueron despedidos a causa de la pandemia, y a otro 40 % les recortaron muchas horas de trabajo o tuvieron menos trabajos por encargo. 

Los legisladores federales reconocieron esta necesidad con el Plan de Rescate Americano, un paquete de ayuda para la pandemia de 1,9 billones de dólares convertido en ley en marzo (American Rescue Plan Act, ARPA). Con esta ley, los adultos jóvenes de 18 a 24 años de edad que estuvieron en cuidado de crianza tienen acceso al Crédito fiscal por ingresos (Earned Income Tax Credit, EITC) durante un año. El crédito fiscal permite que quienes trabajan a tiempo completo y ganan menos de 21.000 dólares anuales reclamen hasta 1.500 dólares en beneficios fiscales federales. Antes de la aprobación de la ley ARPA, los adultos de hasta 25 años sin hijos no podían optar al crédito. 

En Massachusetts, aproximadamente 900 jóvenes superan la edad para el cuidado de crianza cada año. HopeWell tiene capacidad para trabajar anualmente con alrededor de 30 de ellos en My First Place™, un programa de educación y empleo que ofrece alojamiento gratuito y manejo de caso intensivo para que los jóvenes puedan desarrollar las habilidades para tener una buena transición a la autosuficiencia. Para la mayoría de estos adultos jóvenes, el acceso al EITC será una gran ayuda. 

Pero se puede, y se debe, hacer mucho más. 

Massachusetts recibió 5.200 millones de dólares de fondos de ARPA y tiene tiempo para gastarlos hasta 2024. Los municipios recibieron 3.400 millones de dólares adicionales para compartir. El gobernador Baker ya asignó parte de los fondos de ARPA a los municipios que no recibieron fondos de alivio federal y a la financiación de una lotería de vacunas. La legislatura inició una serie de reuniones públicas en julio para escuchar ideas sobre el gasto de los fondos restantes de Massachusetts. Las ciudades y municipios de todo el estado están haciendo lo mismo. 

Estas son algunas de nuestras ideas. 

En primer lugar, los adultos jóvenes que son mayores para recibir cuidado de crianza necesitan dinero, tal como lo reconoció claramente el gobierno federal con la ampliación del EITC. Como a menudo carecen del apoyo de los padres u otros familiares, no reciben préstamos o regalos de los padres que les permitan alquilar y amueblar un apartamento, ir a la universidad o comprar un automóvil para ir a trabajar. Además, tienen pocas personas en quienes confiar durante una crisis como una pandemia. Los encuestados por el Foster Club hablaron de racionamiento de alimentos, falta de alimentos, de que les negaron cupones de alimentos y de haber tenido que pedir dinero prestado y comida durante el cierre del año pasado. El uso de fondos de ARPA para dar un Ingreso Básico Universal (pagos mensuales en efectivo sin condiciones, UBI, por sus siglas en inglés) a los jóvenes que dejan de recibir cuidado de crianza contribuiría en gran medida a aliviar su estrés económico y a que logren ser autosuficientes. 

El UBI es una medida contra la pobreza que ganó impulso en la era del COVID-19 debido al desempleo generalizado y a los resultados de programas experimentales realizados en lugares como Stockton, California, que están demostrando un impacto positivo con aumento del empleo a tiempo completo y una mejoría de la estabilidad financiera y el bienestar general. Los beneficiarios del programa de dos años recibieron 500 dólares al mes, que gastaron principalmente en alimentos, servicios públicos, productos de higiene y mantenimiento del automóvil. Un programa implementado en Finlandia tuvo resultados similares. En nuestro país, las ciudades de Cambridge y Chelsea están implementando programas de UBI para contrarrestar los efectos de la pandemia en las familias de bajos ingresos. 

Mejor aún, el condado de Los Ángeles acaba de aprobar un programa de UBI destinado específicamente a jóvenes que estuvieron en cuidado de crianza. El programa planificado dará 1.200 dólares al mes a 150 adultos jóvenes de 18 a 24 años que no tienen otra fuente de ayuda. Jacqueline Robles, una joven de 22 años que espera ser seleccionada para el programa, se graduó de la universidad y se emancipó del cuidado de crianza justo en el pico de la pandemia el año pasado, que la dejó en riesgo de quedarse sin hogar. El UBI, dijo, “definitivamente alivia la carga financiera que los jóvenes que salen del cuidado de crianza a menudo enfrentan sin el apoyo familiar que otros pueden tener y ellos no”. 

Como ilustra la historia de Robles, los jóvenes que terminan el cuidado de crianza necesitan acceder a una vivienda. La financiación de ARPA se podría aprovechar para crear opciones de alojamiento de bajo costo para estos jóvenes. Por ejemplo, en Wisconsin, la Alcaldesa Satya Rhodes-Conway reservó más de 6,5 millones de dólares de la asignación de ARPA para la ciudad a ampliar las opciones de vivienda asequible específicamente para jóvenes que terminan el cuidado de crianza, entre otros. Nos encantaría que los alcaldes locales siguieran su ejemplo. 

El estado también podría destinar fondos de ARPA para ampliar la capacidad de los programas existentes para jóvenes en edad de transición. Un ejemplo es el programa estatal de becas para niños en cuidado de crianza Foster Child Grant Program, que ofrece hasta 6.000 dólares al año durante cinco años para ayudar a estos jóvenes a pagar la matrícula del colegio o la universidad que elijan. Aunque es una suma generosa, dados los costos actuales de la educación universitaria, aumentar el monto de las becas con fondos de ARPA permitiría que los jóvenes que estuvieron en cuidado de crianza pagaran mejor los costos y la deuda por préstamos estudiantiles. El estado también podría aumentar las becas del programa de vouchers para educación y formación Education and Training Voucher Program, que da ayuda financiera a jóvenes en edad de transición que se matriculan en educación superior y en escuelas de capacitación profesional. 

Massachusetts también tiene un programa de exención de matrículas y honorarios para universidades del estado, el State College Tuition and Fee Waiver Program, destinado a jóvenes que han estado en cuidado de crianza y asisten a universidades públicas e institutos universitarios de dos años. La exención actualmente no cubre libros, alojamiento ni comida. Los fondos de ARPA se podrían destinar a resolver esa disparidad financiera y mejorar la estabilidad y, así, las probabilidades de éxito de los jóvenes. 

La pandemia puso al descubierto las desigualdades del sistema por motivos de raza, orientación sexual e identidad de género, y situación familiar. Cambiar estos sistemas depende de nosotros y los fondos de ARPA nos dan la oportunidad de hacerlo ahora.

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